Joana Aragonés

Joana Aragonés

A partir de ahora te voy a contar cómo surgen en mí las ganas de realizar el voluntariado, cómo descubro a Huauquipura, cuál es el destino al que viajé, qué labores desempeñé y cómo me trató la gente de allí.

ORIGEN DE LA MOTIVACIÓN Y BÚSQUEDA.

En estos últimos años de mi vida he realizado diferentes voluntariados todos ellos enfocados a la ayuda comunitaria y sobre todo a la infancia y juventud, algo que me apasiona. Todos y cada uno de ellos los he realizado en la ciudad que tanto estimo, la que me ha visto nacer y en la que hoy día sigo creciendo y aprendiendo, Zaragoza.

En mi último voluntariado, uno en el que compartí momentos maravillosos junto a personas de diferentes países, culturas y etnias y en el que colaboré para fomentar el vínculo afectivo entre madre/padre y bebé, descubrí que en mi cabeza había “brotado una pequeña semillita” que me animaba cada vez más a realizar voluntariado fuera de mi ciudad y mi país. Quería conocer otra cultura, quería descubrir otras formas de criar, de ver como niños y niñas crecen en un ambiente diferente al que conocía.

Comentando estas inquietudes con mi amiga Patri descubrí que en ella yacían esas mismas ganas de realizar un voluntariado fuera de España. Así que, portátil en mano, nos reunimos varias veces en busca de un destino, de un proyecto u organización que nos ofreciese un voluntariado seguro. Tras una ardua búsqueda mientras merendábamos té de frutos rojos y ricas tapas en un bar cerca de nuestro trabajo, recibí un correo en el que me daban a conocer una charla informativa que ofrecía una asociación llamada Huauquipura.

Así que libreta en mano e inmersas en dudas, nos dirigimos a aquella reunión de la cual salimos convencidísimas de que por fin habíamos encontrado una asociación que nos aportaba mucha información, que nos trasmitía cercanía y cariño, y que sobre todo nos aportaba confianza y seguridad.

COMIENZA NUESTRA AVENTURA

Tras varias formaciones, innumerables preguntas a los voluntarios de Huauquipura (las que nos respondían con muchísimo cariño) y haber decidido nuestro destino, el 26 de Julio de 2019  comenzó nuestro vuelo al que se iba a convertir en nuestro hogar durante un mes, La Federación de Mujeres de Sucumbíos (“la Fede” o FMS). Nuestra labor se iba a centrar en uno de los muchos proyectos que realiza la Fede, en concreto, el Centro de tiempo libre y guardería “El limonero”.

Cuando el avión llegaba a Lago Agrio (cantón en el que se encuentra la sede de la Fede) os puedo asegurar que mi corazón latía a 200%, y una sensación de ilusión y entusiasmo recorría mi cuerpo. ¡Había llegado el momento, ya estaba allí! Cómo había pasado el tiempo desde aquella reunión informativa a la que Patri y yo asistimos con un cuaderno, un boli y un mar de dudas.

Nada más pisar el aeropuerto ya nos estaban esperando dos trabajadoras de la “Fede”, Amparo y Rocío, ellas junto a un gran grupo de mujeres nos adoptaron con los brazos abiertos.  Si estás leyendo mi experiencia de voluntariado te puedo asegurar que desde el momento uno, tanto las trabajadoras de la Fede, las mujeres que residen allí en el centro de protección, como los niños y niñas que viven allí, te hacen sentir que estás en casa. No me cansaré nunca de agradecerles el cariño con el que nos recibieron y con el que nos cuidaron durante el mes que estuvimos en Lago.

Pero bueno, antes de despedirme ¿Quieres que te cuente cuáles fueron nuestras labores en la guardería?

Tanto Patri como yo estuvimos apoyando a Maritza y a Ángela, las dos educadoras de la guardería. Ambas realizan un sin fin se actividades para los y las peques de la guarde: actividades de experimentación, visitas a la piscina, juego por rincones, talleres de cocina, etc. Les ayudamos en las tareas de juego, higiene, comida, sueño…. Vaya, todo lo que se puede llegar a hacer en una escuela infantil.

Como educadora infantil os puedo asegurar que es un trabajo maravilloso y muy gratificante, y es que las niñas y niños del limonero te hacen crean un vínculo afectivo muy, muy especial.

Y así, entre miles de juegos con los niños y niñas, de talleres con las mamás, excursiones los fines de semana, entre los baños en el Aguarico, entre recorrernos las calles de Lago Agrio y entre un sin fin de cariño y aventuras se nos pasó el mes. Ya estábamos a 19 de Agosto.

Cuanto todo comenzó un mes me parecía muchísimo tiempo de voluntariado, pero, os puedo asegurar que el último día tenía la sensación de que un mes no había sido nada. Necesitaba más tiempo para seguir descubriendo a esas mujeres tan luchadoras y a esos niños y niñas que me recibieron con los brazos abiertos desde el primer momento.

¿QUIERES REALIZAR TU VOLUNTARIADO EN LA FMS?

Si a ti también te ha brotado esta “semillita” de voluntariado internacional, si te apasiona el empoderamiento de la mujer, el trabajo con niños y niñas o descubrir una organización que lucha por una sociedad más justa y equitativa y que tiene como objetivo la erradicación de la violencia hacia las mujeres en todas sus expresiones ¡ESTE ES SIN DUDA EL MOMENTO DE REALIZAR TU VOLUNTARIADO!

Haz brotar esa semilla…