María Gimeno

María Gimeno

Hola, soy María Gimeno, tengo 23 años, estoy terminando la carrera de medicina  y este ultimo verano tuve la oportunidad de realizar una experiencia de voluntariado durante 6 semanas en Ricaurte, un pequeño pueblo de la zona del interior de Ecuador. Tuve la suerte de poder compartir este viaje con dos compañeros de Huauquipura, Christian Peña y María Olivan, con los que gracias a este viaje surgió una relación muy buena.

Mi experiencia tuvo lugar en el UEENCAR, que son las siglas de la Unidad Educativa Especial de Nuestra Señora del Carmen, que es un colegio para niños con diversidad funcional. Elegí este proyecto ya que  me pareció una buena oportunidad para ayudar a niños en circunstancias diferentes a las que estamos acostumbrados. Tanto la directora del colegio, Bachita, como los trabajadores de la escuela (que la mayoría era gente joven) y los profesores, nos acogieron con las manos abiertas desde el primer día, haciéndonos sentir cómodos y permitiendo que nuestra adaptación a la escuela fuera mucho más fácil. Me siento feliz de poder decir que seguimos manteniendo la relación con ellos y hablamos todas las semanas para mantenernos al día.

Ni Christian, ni María, ni yo, teníamos claro cual iba a ser nuestra función en la escuela, ya que debido a la COVID-19 todavía no habían retomado la presencialidad en las aulas, pero desde el primer momento nos dimos cuenta que no nos iban a faltar labores en las que ayudar ya que la escuela ha seguido en mayor o menor medida funcionando durante la pandemia con diferentes  proyectos.

Ayudamos en el proyecto ETI (Erradicación del Trabajo Infantil) realizando actividades y juegos con los niños que formaban parte de este proyecto: jugamos a balón prisionero, al chocolate ingles, hicimos bailes típicos de Ecuador… Durante estas semanas se nos encargo preparar charlas de sensibilización a los niños y a las familias a cerca de medidas de prevención de la COVID y de salud y deporte, mediante juegos y pancartas. Fueron unas semanas muy intensas de las que salimos muy contentos.

Así mismo participamos en jornadas de salud y prevención en las que, junto con una médico de Cuenca, pasábamos consulta a diferentes familias ayudando en lo que podíamos.

También participamos en las colonias vacacionales, que consistían en la realización de actividades lúdicas por la mañana para los diferentes niños y familias de Ricaurte, en las que preparábamos juegos, canciones y bailes.

Me gustaría hacer una mención especial al tiempo que pasamos con los tres hermanos Bohórquez. Joao, Henry y Ronny son tres hermanos que padecen el síndrome de Leysh-Nihan, (una enfermedad degenerativa en la que el acido úrico se deposita en el cuerpo produciendo su deterioro). Tanto ellos como su familia presentan una relación muy estrecha con la escuela, por lo que desde los primeros días entablamos una bonita y estrecha amistad con ellos, saliendo a pasear, jugando y cantando juntos, invitándonos a comer en su casa con su familiar.

La experiencia del voluntariado me ha ayudado a aprender, escuchar y a ser consciente de las diferentes culturas y realidades que existen, y a vivir de una forma más humilde y basada en el respeto y apoyo a los demás.

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