Christian Peña

Christian Peña

Escribir esto me provoca una jauría de sentimientos y emociones por todo el cuerpo, prácticamente inexplicables. Los voluntariados son experiencias únicas e irrepetibles que te construyen y te nutren como persona.

Me presento, me llamo Christian y durante el mes de agosto y casi mitad de septiembre de 2021 tuve la oportunidad de realizar un voluntariado junto a mis amigas, María Gimeno y María Olivan, en la escuela UEENCAR (Unidad Educativa Especializada Nuestra Señora del Carmen) ubicada en un pequeño pueblo del profundo Ecuador, llamado Ricaurte. El recibimiento y todo el humilde y buen trato recibido por Bachita (la directora de la escuela) y todos sus trabajadores, nos hizo que la experiencia fuese todavía mejor. El UEENCAR es una escuela que, aparte de garantizar una educación para los niños con un desarrollo típico, lucha por la igualdad y la autosuperación de personas con disfuncionalidad (visual, auditiva, sensorial, motórica, etc.) y por la erradicación del trabajo infantil.

Durante este mes estuvimos sumergidos en un montón de aventuras:

Estuvimos realizando talleres de juegos con niños apuntados en el proyecto ETI (erradicación del trabajo infantil), realizamos terapia física a los niños con disfuncionalidades sensoriomotoras junto a Inés (la fisioterapeuta del centro), hicimos estudios socioeconómicas a las familias de los niños que recibían clases en la escuela junto a los numerosos profesores de la misma, pudimos realizar una semana de consulta médica a las familias más desfavorecidas de Ricaurte junto a una médica de Cuenca. Y también hemos participado en la radio oficial de la escuela realizando numerosas entrevistas sobre temas sociales (como la educación, la sanidad, los objetivos de desarrollo sostenible, etc.).

Quiero destacar a la gran familia Bohórquez, son tres hermanos (Henry, Joao y Roni) con una enfermedad rara (Síndrome Leysh-Nihan) que nos brindaron y nos enseñaron mucho aprendizaje para la vida, al igual que sus hermanas y sus padres. Una familia muy emblemática en Ricaurte y muy luchadora. Con ellos hemos compartido muchos momentos, caben destacar, nuestras charlas, nuestros paseos por Ricaurte, las comidas y cenas españolas-ecuatorianas, y como no, destacar el día que nos bañamos en la piscina de la escuela, cuantas risas cayeron y que momento tan bonito. Todo esto ha conseguido formar una amistad intercontinental única y especial. Seguimos en contacto con ellos a través de mensajes y videollamadas, eso es lo más increíble.

Y esto es para ti, futuro voluntario. El voluntariado ha provocado y sigue provocando a día de hoy en mí, un cambio, una construcción y un gran crecimiento personal. Es una experiencia con mucho significado y muy nutritiva, es algo único, y algo que te animo que vivas. La vida es más bonita ayudando, queriendo y compartiendo momentos con otras personas, siempre con respeto, empatía y dando amor. Ser voluntario te hace aprender más que enseñar y te construye como un mejor ser humano. Un consejo, la magia de todo esto está en dejarse sorprender.

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