Codesarrollo

Se entiende por codesarrollo una forma de cooperación en la que los ciudadanos emigrantes sirven como vector de desarrollo de sus países de origen.


Sami Naïr (profesor de Ciencias políticas de la Universidad de París), definía el codesarrollo como "una propuesta para integrar inmigración y desarrollo de forma que ambos países, el de envío y el de acogida, puedan beneficiarse de los flujos migratorios. Es decir, es una forma de relación consensuada entre dos países de forma que el aporte de los inmigrantes al país de acogida no se traduzca en una pérdida para el país de envío".


Sus defensores afirman que este modelo potencia la colaboración mutua entre países en lugar del modelo de cooperación al desarrollo tradicional, que perpetúa la relación vertical norte-sur. En este contexto, las aportaciones e iniciativas de los emigrantes enriquecen las sociedades de origen tanto en capital humano como cultural. Su condición de ciudadanos transnacionales les convierte en puente entre dos culturas, una situación de privilegio para la comprensión de las necesidades de ambas comunidades (de origen y destino). Por eso, su participación en los proyectos que tengan que ver con colectivos de inmigrantes en su país de destino y con sus lugares de origen estarán mejor identificados y se ceñirán más a las necesidades y prioridades de los destinatarios del proyecto.


Por otra parte, esta participación en el desarrollo facilitará también la integración de los emigrantes en los países receptores, puesto que estos percibirán su presencia como una aportación que enriquece.


Los principales puntos de fundamentación del Codesarrollo para Naïr eran:

1. Las migraciones internacionales pueden, en determinados supuestos, originar efectos beneficiosos tanto para la sociedad de destino como para la de origen.

2. Los emigrantes pueden desempeñar un papel como agentes de desarrollo, y en consecuencia deben ser considerados actores a tener en cuenta en ese ámbito.

3. La migración puede conllevar también algunos fenómenos negativos que se deben tratar de paliar: para los propios migrantes (desarraigo, marginación, explotación), para el país de origen (pérdida de trabajadores cualificados, desestructuración familiar y social) y para el país de destino (xenofobia, carencias administrativas, aparición de formas específicas de delincuencia organizada).

4. A la hora de formular políticas de migración y de ayuda al desarrollo, los países de acogida deben tener en cuenta los intereses de los países emisores de inmigrantes. Es posible buscar políticas consensuadas en beneficio mutuo.