Nacho Ruiz, Miguel Fustero y Luis Ballesteros

Nacho Ruiz, Miguel Fustero y Luis Ballesteros

Todo comenzó cuando una amiga me escribió un e-mail animándome a participar del curso organizado por Intered- Huauquipura: “Voluntariado e interdependencia solidaria: Los procesos de desarrollo en el Sur”. Ya desde hace unos años venía observando como este mundo loco iba dando tumbos, y cada vez crecía más en mí la necesidad de aportar mi pequeño granito de arena. Y entre otras iniciativas, este curso era una buena posibilidad  para comenzar algo que llamaba mucho mi atención, la cooperación internacional.

Huauquipura exige a sus futuros cooperantes de larga estancia un proceso de formación prolongado en el tiempo. Al principio, una formación de tantos meses puede resultar excesiva e incluso tediosa, puesto que la mayoría de los voluntarios lo que quieren es marchar cuanto antes… Pero cuando estás participando de este programa empiezas a entender el por qué de esta extensa formación.

El aprendizaje de esta ONGD consiste en tres fases: Un primer curso en el norte, curso en el sur y un segundo curso en el norte.

Los 9 módulos que engloban el primer curso en el norte son una buena introducción necesaria sobre el voluntariado y la cooperación en el Sur. Con sesiones como la mundialización e interdependencia solidaria, educación popular y los derechos humanos te introduces poco a poco en este mundo. No obstante es teoría sobre el sur impartida en el norte y eso no deja de ser una paradoja significativa.

De ahí la importancia de la segunda fase, el curso en el sur, desarrollado en la provincia de Sucumbíos, en el estado ecuatoriano. Durante estos 30 días de estancia en Ecuador, uno empieza a conocer la realidad de un país del sur. Y digo empezar pues en un mes te da tiempo a poco, pero este poco es muy enriquecedor. El contacto directo con la gente, las vivencias cotidianas y la participación activa en los proyectos son los mejores maestros para formarse. Además no hay nada mejor como esta experiencia, para acercarse a la cultura de un país del sur. En todo momento, uno se siente arropado por los cooperantes y trabajadores locales. Es aquí, cuando empiezas a relacionar cosas del curso impartido previamente en el norte.

La tercera fase es más específica, los módulos recibidos son más concretos y aplicados. Realmente empiezas a sentir que te estás preparando para irte durante una larga estancia como voluntario. Además, la corta experiencia en Ecuador te sirve para entender y comprender mejor esta nueva formación.

Esta prolongada formación hace que pienses y valores de una mejor forma lo que significa ser voluntario en un país en el sur.

La valoración final no puede ser más positiva, a expensas de un posible retorno más prolongado. La ilusión por volver se hace cada vez más grande, puedo observar como el final de un proceso va llegando y como en el horizonte se vislumbra algo que llevo esperando desde hace tiempo, participar en un proyecto durante un año. Apenas unos meses me separan de este propósito.

“Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas”. Blaise Pascal.