Conservatorio Semillas Musicales – Ayolas (Paraguay)

Dicen que las oportunidades llegan, y es elección tuya cogerlas o dejarlas ir, y así fue mi caso. Se me presentó la oportunidad de ir a Paraguay y, sin pensarlo, me fui. Hace dos años viajé con otras siete compañeras a Perú con un programa de prácticas de nuestra universidad y esta experiencia supuso tanto en mi vida que despertó mi interés por la cooperación. Vi en este viaje la ocasión de volver a vivir una experiencia tan enriquecedora como la anterior, de volver a cruzar el charco, de volver a mirar con otros ojos, de sumergirme en otra realidad, de empaparme de una nueva cultura, de descubrir nuevos lugares,… Y así lo hice.

Mi destino fue Ayolas, una pequeña ciudad ubicada al sur del país, donde pasé a formar parte del Conservatorio Semillas Musicales. Mi papel fue el de fortalecer la integración social y en valores de niños, niñas y jóvenes a través de la educación musical. Como maestra de Educación Infantil, mi trabajo se centró en el área de los más pequeños, aunque finalmente acabé colaborando en todos los ámbitos debido a la necesidad de apoyo en la que se encontraban. Trabajé con jóvenes a través de dinámicas con el fin de motivarles en sus estudios musicales, de hacerles ver la importancia del esfuerzo y constancia en su trabajo, y apoyé el trabajo diario en Dirección. Fue una experiencia muy enriquecedora, en la que desde el principio sentí el calor y cariño por parte de todos los alumnos, alumnas y profesores del centro, y de manera especial de la directora, con quien residí durante toda mi estancia en el país.

La dedicación fue máxima, fueron unos meses de mucho trabajo y compromiso que supuso en mí una satisfacción enorme, viendo el aporte fundamental que significó el colaborar no solo para la institución, sino para todos esos niños, niñas y jóvenes. Esa entrega diaria me regaló sonrisas, miradas de complicidad, sentimientos y emociones que solo puedes sentir en este tipo de compromisos. Porque siempre recibes más de lo que das. Comprobar la motivación que pequeños y jóvenes muestran cuando se introduce alguna novedad, el disfrute que experimentan al participar con ellos en las actividades, la sensación de complacencia cuando un niño/a disfruta del aprendizaje de un nuevo conocimiento y la satisfacción de ver que están aprendiendo valores gracias a tu trabajo porque, probablemente, lo que tú les has enseñado solo tendrán la oportunidad de adquirirlo en ese espacio. El esfuerzo y trabajo continuo que lleva el mantener una institución de este tipo y esa entrega total para que todo funcione es algo increíble.

Ojalá todo el mundo tuviera la oportunidad de vivir una experiencia así, en la que aprendes y creces en todos los sentidos, aunque especialmente en lo personal, y te aporta vivencias que son difíciles de explicar, que solo puedes entenderlas de verdad cuando las sientes.